En busca del Magnesio perdido


El Magnesio es un mineral y electrolito que forma parte de los nutrientes considerados como esenciales para el ser humano. La mayor parte del Magnesio se encuentra en los huesos, donde participa en su formación , así como en la de músculos y nervios. Además el Magnesio es un mineral imprescindible para la correcta asimilación del Calcio y de la vitamina C y posee un alto poder energizante y calmante en el organismo. Por todo ello resulta tremendamente importante en la dieta de un corredor.


El Magnesio cumple diversas funciones en el organismo siendo necesario para numerosas reacciones enzimáticas, incluida la síntesis de grasas y proteínas. Pero es más relevante su participación en la producción de energía aeróbica y anaeróbica, particularmente en el metabolismo de ATP, fuente de energía básica para el cuerpo humano.


Así pues el Magnesio no solo puede ayudarnos a evitar los famoso calambres, sino que su deficiencia nos puede llevar a situaciones como un exceso de dolor muscular tras los entrenamientos, alterar nuestra recuperación retrasándola, puede provocar problemas de insomnio, depresión del sistema inmune quedando desprovistos de defensas ante enfermedades… incluso está demostrado que esta carencia puede reducir la eficiencia metabólica, aumentando el consumo de oxígeno y la frecuencia cardiaca necesaria para realizar el mismo trabajo específico. ¡EXACTAMENTE LO QUE DEBE EVITAR UN RUNNER!


Lo que está claro es que un nivel de Magnesio por debajo de lo necesario produce una disminución significativa del rendimiento físico, por lo que tendremos que mirar con lupa nuestra alimentación, que ya de por sí suele ser deficitaria en este mineral, y nuestro consumo, ya que su pérdida se debe sobre todo a dos causas, la sudoración y, en especial, cuando el individuo se encuentra sometido a situaciones de estrés físico o mental, muy comunes en deportistas.


El Magnesio se encuentra en cantidades óptimas en cereales no refinados tales como en el pan integral y en las verduras “verdes” (acelgas, espinaca, etc), frutos secos, semillasn guisantes, legumbres… La fruta, la carne y el pescado no aportan gran cantidad de magnesio al igual que los alimentos refinados como muchas harinas blancas. De la misma forma y a diferencias de creencias comunes, la leche y sus derivados no son ricas en magnesio. Además al hervir las verduras puede que disminuyan cantidades significativas de magnesio, ya que es un mineral bastante soluble. En los cereales el magnesio tiende a estar concentrado en el germen y en el salvado, por lo que es preferible tomar los alimentos en su estado natural, no procesados.


Así pues, a la vista del potencial que un bajo nivel de magnesio presenta para mermar el rendimiento, y lo fácil que es llegar a ello, cualquier deportista que todavía no lo está haciendo debería incrementar la cantidad de alimentos ricos en este mineral. Incluso una simple carga extra puede ser muy positiva, ya sea por medio de los alimentos que ya hemos citado o por suplementos, de fácil asimilación y no tóxicos, por lo que pueden ser utilizados como una póliza de seguro.

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